La tos ferina sobrevive. Y puede, súbitamente, convertirse en una epidemia que puede llegar a ser letal. Las víctimas favoritas son los bebés de pocos meses de edad.
En la actualidad, a los niños pequeños se les inmuniza contra esta enfermedad con tres dosis de vacuna triple, que incluye la tos ferina. Sin embargo, según explica el pediatra José Levy, jefe del servicio de Pediatría del Centro Médico Docente La Trinidad, la inmunización va perdiendo capacidad a lo largo de la vida, hasta anularse casi por completo al comienzo de la adolescencia.
El problema es que, cuando la bacteria de la tos ferina, llamada Bordetella pertussis, afecta a un joven o a un adulto, es difícil de diagnosticar pues sus síntomas son similares a los de una gripe común. Sobre todo, ataca con una tos repetitiva. Lo grave es que esa persona esparce partículas llenas de gérmenes que se alojan muy rápidamente en el sistema respiratorio de los bebés que tiene cerca. En ellos, esta enfermedad inflamatoria e infecciosa de las vías respiratorias sí puede ser fatal.
"La recomendación es clara. Todos los adolescentes o adultos de un núcleo familiar donde hay un recién nacido, deben vacunarse. Es casi una obligación. La vacuna funciona como un cerco epidemiológico", explica.
La vacuna triple que se coloca a los bebés, los protege 100% contra la tos ferina durante el primer año de inmunización. A los cuatro años, el nivel de protección disminuye a 84% y después de siete años, a 46%. En la adolescencia casi no están protegidos y mucho menos en la etapa adulta.
La vacuna, creada por el laboratorio Sanofi Pasteur, está en el mercado internacional desde 2005 y ha sido incorporada a los planes nacionales de vacunación en países como Estados Unidos, Costa Rica y Panamá. Estas dos últimas naciones sufrieron una epidemia de tos ferina en 2007 que, en el caso de Costa Rica, cobró la vida de ocho recién nacidos.
"Las dosis se colocan a los dos, a los cuatro y a los seis meses de edad, lo que quiere decir que, antes del medio año, los niños son muy susceptibles a ser víctimas de la bacteria de la tos ferina", dice Levy.
Asegura que algunos estudios han demostrado que los pequeños que se enferman con tos ferina capturan la bacteria en su propio núcleo familiar. "En el grupo de niños estudiados, 37% fueron contagiados por su madre; 18% por el padre y 16% por los hermanos. Si se suman los tres componentes, 75% de los bebés se contagiaron en su casa", comenta.
En Venezuela, la vacuna está disponible en el sector privado de salud desde el mes de marzo de este año, aunque se está gestionando su incorporación al sistema estatal de salud. Tiene un costo aproximado de cien bolívares por dosis. Lo sugerido es que toda persona mayor de diez años se coloque una primera dosis y, cada 10 años, un refuerzo.
"La carga de la enfermedad a escala mundial es alta. En todo el mundo hay cerca de 60 millones de casos de los que 360 mil fallecen, En Venezuela, en el año 2000 se reportaban 650 casos. En 2007 esta cifra casi se ha triplicado a 1.400 enfermos", dijo.
Los esquemas de vacunación sugieren inmunizar también al personal de salud infantil para evitar que esparza la bacteria entre sus pequeños pacientes.
Fuente: El Universal.





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