Al compás del sedentarismo y las comidas hipercalóricas, cada vez más chicos
Cuando los pediatras se encuentran ante un chico con sobrepeso y antecedentes familiares cercanos de diabetes tipo2, deben descartar la presencia o la predisposición a este tipo de diabetes, que además de estas características puede presentar otras, como piel áspera o más oscura en los lugares de roce, típicamente cuello y nuca (Acantosis nigricans).
"Si nos detenemos a observar, ya no se ven chicos flacos -dice la doctora Olga Ramos, especialista en endocrinología pediátrica, ex jefa del Servicio de Nutrición y Diabetes del Hospital Pedro de Elizalde, que ella misma creó y donde actualmente es médica honoraria-. Hay sobrepeso en todos los niveles socioeconómicos; van a los cines y desaforadamente, comen paquetes de pochoclo y beben gaseosas. La mejor forma de prevenir o atrasar la presencia de esta enfermedad es conservar un peso normal y no llevar una vida sedentaria."
Qué, cuánto y cómo comer
Pilar Llanos, licenciada en nutrición, señala que la diabetes tipo 2 es una enfermedad crónica que aparenta ser suave porque no demanda, al menos de inicio, aplicaciones de insulina. Sin embargo, si no se ponen en marcha cambios profundos de vida las complicaciones, tarde o temprano, se hacen sentir.
Llanos recomienda cuidar y normalizar el peso corporal, controlar los lípidos en sangre (triglicéridos, colesterol), incluir la actividad física en forma cotidiana como parte esencial del tratamiento, controlar las calorías desde la cantidad y la calidad de las grasas, seleccionar los hidratos de carbono eligiendo aquellos que eleven poco la glucemia o lo hagan muy lentamente, como los que aportan mucha fibra: verduras, frutas con cáscara, cereales enteros, legumbres, lácteos descremados, nada de azúcares porque la fruta ya los aporta; que en las comidas siempre haya vegetales crudos, que aportan volumen, ofreciendo el esfuerzo de masticarlos bien, una tarea que contribuye a la saciedad.
Familia y educación
Los tiempos modernos desestabilizaron la saludable rutina de las comidas caseras y de la dieta basada en alimentos frescos.
"Hay que regresar a la mesa en familia y a las costumbres que conformaron nuestra tradición. No se puede seguir consumiendo chatarra. Todos deben participar del esfuerzo en conjunto. Despertar la pasividad de las madres hacia la cocina hogareña, dejar el delivery, que siempre tiene más calorías y grasas, y ordenar las compras acorde a menús preestablecidos, que seguramente serán más económicos que comprar sin control."
Fuente: La Nación.
Originalmente en www.mamuchas.com.ar subido por Verito.





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