La escuela 793 del barrio Abel Amaya de Trelew abrió las puertas a una experiencia inédita en el sistema educativo del Chubut, al permitir que las niñas madres puedan concurrir con sus bebés a clase junto con el resto de los alumnos.
Tres aulas de ese establecimiento educativo, ubicado en uno de los barrios periféricos más conflictivos de la ciudad, presentan desde el inicio del ciclo lectivo un panorama distinto: además de los alumnos con el profesor, impartiendo conocimientos, hay un cochecito de bebé junto al pupitre de una joven mamá.
El director de la escuela, Marco Antonio Ramos Velázquez, reconoció que al principio estaban "temerosos" porque si ponían a las mamás con los bebés "iban a saltar algunos padres y podía haber conflictos".
"Pero si no hacíamos nada es un contrasentido porque vivimos hablando de inclusión y si no aceptamos a las madres es como escribir con la mano y borrar con el codo", explicó el director y reconoció que "los chicos dieron una clase de solidaridad a todos porque actuaron con una madurez increíble".
El directivo relató que el primer día "estaba muy temeroso porque se trata de toda una novedad", y dijo que se enfocó en "controlar especialmente un curso, consciente de que todos los chicos en polimodal son inquietos, se levantan, salen, hablan fuerte a veces, lo cual es propio de la edad".
"Y la verdad que todos los chicos y chicas dieron una clase de solidaridad, estaban atentos a la clase y cuando movían las mesas todos hacían la seña de silencio para no despertar al bebé. Todos los chicos se transformaron en padrinos y las chicas ayudan a las madres a sostener al bebé" afirmó satisfecho.
La decisión del directivo fue avalada por el Ministerio de Educación del Chubut, cuya titular Haydeé Mirtha Romero indicó a Télam que valoran "mucho el trabajo de Marco porque concibe a la educación como parte de un entorno social, y eso es lo que hace falta en determinados lugares de los cordones urbanos".
La preñez a edad temprana dejó hace años de ser novedad y en casi todas las escuelas se observa a alguna madre-niña con su panza de embarazada que concurre al dictado de clases. Pero la pregunta es qué hacer con la madre cuando dio a luz y no tiene quién cuide de su bebé.
"Pensamos, en un principio, en poner una guardería pero no teníamos recursos así que nos reunimos todo el cuerpo docente y tomamos la decisión de ver cómo se comporta la madre con su bebé en clases y cómo reacciona el entorno, lo cual hicimos con mucho temor pero hoy estamos muy complacidos" indicó.
La escuela 793 recibió a una madre-niña que no había sido aceptada en "una escuela del centro" según recordó el directivo, además de otras dos jóvenes madres una de las cuales concibió su hijo producto de una violación. Todas ellas tienen entre 15 y 17 años.
Marco Antonio Ramos Velázquez es peruano, y si bien hace mucho que reside en el país, no perdió la tonada con la que acomodó su paladar al lenguaje arrastrando la "s" que le da un timbre más pausado en las oraciones que construye con cuidado, buscando las palabras adecuadas para explicar una iniciativa que despierta polémica.
"Yo soy peruano y residí bastante tiempo en Buenos Aires, donde empecé a ejercer como maestro. Debo decir que muchas veces sentí la discriminación en carne propia, por eso sé lo que es y por eso me propongo hacer una escuela inclusiva, donde todos tengan un lugar y hacer valer el slogan de que la educación es un derecho", aseguró.
La ministra Romero reconoció que "Ramos Velázquez fue el único director que se quiso hacer cargo de esa escuela que está en un barrio con alto nivel de conflictividad", ubicado en la periferia de Trelew, ciudad de 115 mil habitantes ubicada 20 kilómetros al oeste de esta capital chubutense.
Fuente: Quilmes Presente.





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