Frecuentemente cuando se tiene contacto con bebés es común preguntarse cómo perciben el mundo siendo tan frágiles y diminutos; nos preguntamos si pueden oler, ver e incluso sentir lo mismo que nosotros al tocarlos.
La respuesta es afirmativa y no sólo desde que llegan al mundo sino antes del nacimiento; en el período de gestación la piel del vientre de la madre es la "envoltura" del feto; por ello, es importante acariciar su vientre y estimular al bebé con las voces de sus padres.
El oído es el sentido que más se desarrolla en el período de gestación y van haciendo lugar en la memoria del bebé, esto hace posible que frecuentemente cuando perciben sonidos que le estimularon en el vientre materno tienen reacciones determinadas, lo ideal es motivar al bebé con sonidos suaves y agradables durante todo su crecimiento.
Al nacer, el sentido del tacto es el primero en aparecer, inicialmente alrededor de la boca y en la palma de las manos, el contacto que le brinda la madre al pequeño (con sus caricias y a la hora de amamantar) le proporciona seguridad y confianza mientras se adapta al mundo exterior.
A medida en que el bebé va creciendo su sentido del tacto se irá afinando y los padres pueden enriquecerlo realizándole un masaje con una crema suave, estimulando los músculos con delicados movimientos circulares, permitiendo que disfrute de su baño diario y motivándolo a que él mismo descubra sus manos y sus pies.
Más adelante, cuando el bebé ha alcanzado los siete u ocho meses, los padres pueden incluir juegos que estimulen su sentido del tacto con diferentes texturas para que experimente el contacto con superficies ásperas, corrugadas, lisas, acolchadas, entre otras; luego de los diez meses del bebé también son muy beneficiosos los juegos psicométricos en los cuales se desarrollan las habilidades mentales del niño, motivándolo a encajar figuras o introducir piezas pequeñas dentro de otras más grandes.
Otro de los sentidos frecuentemente no motivado por los padres es el olfato, a pesar de que es la principal fuente de recuerdos afectivos del bebé; los especialistas recomiendan a las madres: evitar perfumarse a la hora de amamantar, utilizar todos los días el mismo jabón con una sutil fragancia, evitar la presencia del humo del tabaco.
Para relajar al bebé, utilizar fragancias suaves como la lavanda y la manzanilla y a partir del sexto mes introducir alimentos con diferentes aromas para que el bebé los vaya reconociendo, y cada vez que coma indicarle el nombre del alimento para que él haga asociaciones.
De igual forma, la vista y el gusto son sentidos que se desarrollan paulatinamente; en las primeras semanas de vida, el infante no es capaz de reconocer formas ni sabores con claridad, pero en la medida en que su cuerpo evoluciona van logrando un contacto más nítido con el mundo. Por ello, es de vital importancia despertar todos los sentidos del bebé con juegos, sonidos, sabores y olores que le ayuden a desarrollar su percepción de la realidad.
Campaña Educativa e Informativa de Johnson’s Baby
y la Sociedad Venezolana de Puericultura y Pediatría.
Fuente: Tal Cual Digital.





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