☒ NO los cargue de obligaciones. Un niño o niña aturdido por seguir muchas instrucciones (‘limpia el cuarto, arregla tus juguetes, ordena tus libros y recoge tu ropa) va a desarrollar estrés, sobre todo si apenas empieza con estas labores. Tome al menos una o dos semanas para trabajar en cada aspecto junto con él o ella, y poco a poco introduzca nuevas tareas en su rutina de organización.
☑ SÍ Déjelos pensar por sí mismos y tomar decisiones. Diríjase a ellos de una manera positiva para reforzar las conductas del pensamiento. Utilice palabras específicas que estimulen su capacidad de controlar sus acciones: "¿Te acordaste de poner la carpeta e n tu mochila?", "¿Notaste que ayer olvidaste recoger tu ropa sucia?", "¿Te diste cuenta de que tus juguetes se quedaron regados en el patio?". Todas estas son maneras de animarlos a pensar por sí mismos. Y una regla de oro: jamás ordene o limpie lo que su niño debía o se había comprometido a hacer.
☒ NO les imponga su propia lógica para ordenar sus cosas. A los niños no siempre les parecerá que el lugar que usted escogió para su juguete favorito es el más adecuado. Deje que ellos decidan cómo y dónde colocar sus pertenencias y no las cambie sin comunicárselo.
☑ SÍ Enséñeles a aprovechar los espacios. Por ejemplo, si observa que tienden a arrojar sus juguetes debajo de la cama, ofrézcales cajas para que los coloquen y clasifiquen ahí. Diseñe con ellos rótulos para ‘etiquetar’ lo que hay en cada una.
☒ NO asuma que ellos ya saben cómo deben organizarse las cosas porque ya le vio hacerlo o se lo explicó una vez. Hay casos en que, aún sin que los padres o maestros lo hayan notado, los niños sufren un déficit de atención que les impide seguir instrucciones. Por eso siempre pregúnteles, sin utilizar tono de burla ni enfado si tienen claro lo que deben hacer, y aclare todas las dudas que tengan.
☑ SÍ Ponga orden en otros aspectos de su vida. Los niños necesitan límites, y si deben respetar un horario de clases y recreo y fechas límites para entregar trabajos en la escuela, debe pasar lo mismo en el hogar. Si observa que usted le ofrece un buen ejemplo, al mantener sus pertenencias organizadas, ellos
van a asumir que las cosas deben ser así, y, aunque usted no lo crea, el desorden les molestará.
☒ NO imponga la hora de ordenar sus cosas como un castigo. Cuando es así, los niños crecerán relacionando la tarea de recoger, limpiar y organizar con algo desagradable... ¡Y siempre harán lo posible por posponerlo, e incluso ‘tacharlo’ de su rutina diaria! A lo mejor no les agrade al principio, pero no por eso deben odiarla.
Más consejos
- Escoja un día, por lo menos cada tres meses, para sentarse con sus niños y seleccionar junto con ellos la ropa, juguetes, cuadernos y papeles de la escuela que ya no utilicen. Les va a resultar más fácil organizar sus pertenencias si no están llenos de objetos innecesarios.
- Si su hijo ha adquirido la maña de lanzar ropa sucia por doquier, coloque una cesta para ropa sucia en su cuarto y lave sólo lo que allí se encuentre. De esta manera le enseña que el orden trae beneficios y el desorden no, y a la larga se inclinará por la primera opción.
- Dibuje un calendario grande de cada mes, y colóquelo en la puerta de la nevera. Cada miembro de la familia va a escoger un color de bolígrafo o marcador y con él va a anotar sus tareas pendientes para ese período: ahí cuentan las tareas escolares, del trabajo y en el hogar.
- Acompañe a sus hijos, por lo menos una de cada cuatro veces, a ordenar su dormitorio y escritorio de estudio. Razone con ellos que es mejor poner más cerca de su alcance las prendas, juguetes o útiles que utilice con más frecuencia. Así no causará desorden buscándolos.
- Permita que le acompañen e incluso le ayuden a limpiar y ordenar las áreas de uso común dentro de su hogar. Explíqueles por qué coloca cada objeto en su sitio, y porqué no deben estar ahí. Ponga un especial énfasis en los artículos que pueden resultar tóxicos o causar accidentes
cuando están fuera de lugar. - Los padres tienden a enfocarse en el comportamiento negativo de sus hijos. Es importante intentar revertir este proceso: cuando vea que sus niños están siendo ordenados, alábelos.
- Procure poner al alcance de sus chicos todo lo que necesiten para mantener sus cosas en orden. No es necesario gastar mucho: una caja de cartón forrada con diseños alegres sirve.
- Observe los resultados de los intentos de organización de sus hijos. No se trata de vigilar, sino de acompañarlos y hacerles ver cómo pueden cumplir más rápido y mejor estas tareas.
Fuente: Salud de Altura.
Originalmente en www.mamuchas.com subido por Julie.





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