La galesa Karen Morrison-Clutton tuvo tal infección por Escherichia Coli en el cuerpo que los médicos decidieron inducirle el coma para que los tratamientos fueran más efectivos. Han sido en total 67 los días que ha estado en el hospital.
El marido, ante esta situación, tomó cartas en el asunto. Cada día le iba explicando a su mujer los progresos del bebé y le presentó un vídeo con su hijo como protagonista. Según explicó Karen tras despertar “quería morir, pero después escuché a Ollie y me dije ‘quiero vivir’”.
Este suceso en Gales ha demostrado dos cosas a la ciencia y a la sociedad: una, la fuerza que puede llegar a tener el reclamo de un bebé sobre los instintos de una madre, y dos, el conocer de primera mano que estando en coma el sentido del oído sigue funcionando.
Fuente: Cope.es Familia.





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