Se produce por los gérmenes que se encuentran en la piel. Estos gérmenes suelen ser estafilococos o estreptococos que habitualmente habitan en la piel. En los recién nacidos podrían encontrarse otras bacterias menos frecuentes, procedentes del canal del parto materno.
Algunos factores que pueden incidir son:
- Estrés.
- Conductos lácteos obstruidos.
- Fatiga.
- Uso de sostenes o corpiños apretados o constrictivos.
- Inflamación de los pechos.
- Hiperlactación.
- Cambios en los patrones de alimentación del bebé.
- Presencia de otras infecciones.
- Pezones agrietados.
- Destete abrupto.
- Uso de pezones artificiales.
- Tener que reincorporarse a la actividad laboral (lo cual traerá como resultado que pueda amamantar con poca frecuencia).
- Uso de vestimenta restrictiva.
...entre otros.
Síntomas
En la madre que amamanta...
Son similares a los de la gripe: fiebre y malestar general. A estos se sumará el enrojecimiento, inflamación y endurecimiento del pecho afectado. El mismo al tacto se sentirá muy caliente.
En el recién nacido...
Suele aparecer entre la 2ª-4ª semana de vida, raramente en la primera. La mama muestra enrojecimiento, inflamación, fluctuación y secreción mucopurulenta a través del pezón, generalmente en un solo lado. En ocasiones se puede llegar a formar un absceso de pus.
Esto no debe confundirse con la hinchazón y aumento de tamaño de las mamas en el recién nacido que se produce por el paso de las hormonas maternas durante el embarazo. En esta última situación no se produce enrojecimiento o inflamación, aunque a veces sí puede llegar a observarse una secreción blanca a través del pezón como si fuera leche, es la llamada “leche de brujas”; en este caso nunca debe tocarse y exprimirse el pecho del bebé, pues entonces si podríamos favorecer la aparición de una mastitis posterior.
Tratamiento
Para la mamá con mastitis...
Nunca dejar de amamantar. Por el contrario, conviene conseguir un mejor vaciamiento del pecho para lograr superar la obstrucción de los conductos glandulares.
Puede ser necesario el uso de antibióticos bajo supervisión del médico. Con su utilización y el aumento de la frecuencia de las tomas de pecho se puede solucionar el problema.
Para bajar la inflamación se pueden utilizar compresas o baños de agua tibia con una solución salina.
Para prepararla, colocar 1 cucharada de té repleta de sal por cada taza de agua, en una palangana grande. Tratando de que el agua se mantenga caliente, sumerjir el pecho afectado dentro de la palangana por unos minutos o la compresa y colocarla en el pecho hasta que se enfríe la misma.
Luego de haberse aplicado la compresa o de haber realizado el baño de inmersión de la zona inflamada, masajear suavemente el pecho. Ahora se puede extraer leche del mismo sin correr ninguna clase de riesgo.
También es indispensable hidratarse correctamente y descansar el mayor tiempo pósible, para paliar los síntomas parecidos a los de la gripe.
Más raramente podemos encontrar un absceso en el pecho que pueda requerir punción y tratamiento quirúrgico. En estas situaciones, o si el estado de la madre lo demanda, podrá retirarse la lactancia materna hasta conseguir la curación del proceso, manteniendo en este caso la extracción de la leche por otros medios para disminuir la congestión mamaria, aunque esta leche no se utilice para la alimentación del bebé.
Para el bebé con mastitis...
Consultar urgente con el pediatra de cabecera. La mastitis es una “infección”, por tanto, como todas las infecciones que aparecen en esta edad precoz de la vida, debe ser tratada rápidamente y de forma intensa con antibióticos. La evolución suele ser buena con un buen pronóstico.
¿Cómo afecta al bebé la mastitis materna?
La leche proveniente de un pecho inflamado es perfectamente segura e inocua para los bebés, ya que la leche materna contiene anticuerpos encargados de proteger a su bebé contra diferentes enfermedades e infecciones.
Su bebito/a podría sentirse un poco irritado y negarse a beber leche del pecho inflamado. Ésto podría ocurrir porque la leche que usualmente tiene un sabor dulzón pasará a tener un sabor salado; debido a la presencia de infección. Si el bebé se negara a beber de ese pecho, debería asegurarse de extraer manualmente leche del mismo, o utilizar un sacaleche.
Adaptación para Mamuchas | Blog sobre maternidad por Julie.
Fuentes consultadas: AEPAP y Pregnancy-Info.





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