Diagnóstico
Todas estas formas víricas de hepatitis se pueden diagnosticar y puede hacerse un seguimiento de su tratamiento mediante análisis de sangre fiables y fácilmente accesibles.Signos y los síntomas
La hepatitis, en sus primeras etapas, puede provocar síntomas parecidos a los de la gripe, como:- malestar general
- fiebre
- dolores musculares
- pérdida del apetito
- náuseas
- vómitos
- diarrea
- ictericia -coloración amarillenta de la piel y de la esclerótica (blanco del ojo).
Si la hepatitis progresa, los síntomas comienzan a apuntar al hígado como origen de la enfermedad. Las sustancias químicas que segrega el hígado habitualmente empiezan a acumularse en la sangre, lo que provoca:
- ictericia
- mal aliento
- sabor amargo en la boca
- la orina se vuelve oscura o del color del té
- las heces se vuelven blancas, claras o del color de la arcilla.
Contagio
Las hepatitis A, B y C son todas contagiosas.El virus de la hepatitis A puede propagarse a través del agua o de alimentos contaminados, así como en escuelas o centros de preescolar con condiciones higiénicas deficientes. Los inodoros y los lavabos utilizados por una persona infectada deben limpiarse con desinfectantes. Quienes conviven con o cuidan de una persona con hepatitis deben lavarse las manos después de cada contacto que mantengan con el enfermo. Además, en caso de que su hijo vaya a emprender un viaje a un país con elevada incidencia de hepatitis A, deberá recibir por lo menos dos dosis de la vacuna contra la hepatitis A.
El virus de la hepatitis B se puede encontrar en prácticamente todos los fluidos corporales, si bien las vías principales de contagio son las relaciones sexuales, las transfusiones de sangre contaminada y las jeringuillas compartidas para administrase droga por vía intravenosa. El contacto en el medio familiar con adultos que padecen hepatitis B puede suponer un riesgo de contagio para un niño, riesgo que puede reducirse lavándose frecuentemente las manos y adoptando unas buenas prácticas higiénicas.
En EE.UU. se vacuna sistemáticamente a todos los niños contra la hepatitis B al nacer, y la administración de esta vacuna permite reducir en gran medida la incidencia de esta infección. Pregunte a su pediatra sobre esta vacuna. Los adultos también se pueden vacunar si están en situación de riesgo.
El virus de la hepatitis C se puede transmitir por medio de agujas compartidas, productos derivados de sangre contaminada y, menos frecuentemente, a través de las relaciones sexuales. A pesar de que la hepatitis C se puede transmitir al feto durante el embarazo, este riesgo no es muy alto (en torno al 5%). Si usted está embarazada, póngase en contacto con su médico si cree que puede haber estado expuesta al virus de la hepatitis C.
Durante los últimos años, las mejoras en la tecnología sanitaria han eliminado casi por completo el riesgo de contagio de las hepatitis a partir de hemoderivados contaminados y de transfusiones sanguíneas. Pero, con la moda de los tatuajes y el auge de la acupuntura, ha aumentado el riesgo de contagio de hepatitis a través del instrumental indebidamente esterilizado que se emplea a veces en estos procedimientos. Las agujas compartidas por las personas que consumen drogas por vía intravenosa o el empleo del mismo aspirador por las que consumen drogas por vía inhalada son dos formas de contagio de la hepatitis C muy habituales.
Duración
El período de incubación (el tiempo que tarda una persona en infectarse tras exponerse al virus) de las hepatitis virales es variable, dependiendo de cuál sea el virus concreto que provoca la enfermedad.- En la hepatitis A, el período de incubación es de dos a seis semanas.
- En la hepatitis B, el período de incubación es de cuatro a 20 semanas.
- En la hepatitis C, el período de incubación es de dos a 26 semanas.
En el caso de la hepatitis B, entre el 85% y el 90% de los pacientes se recupera por completo en un plazo de seis meses, sin presentar complicaciones a largo plazo.
Sin embargo, entre el 75% y el 85% de las personas que contraen la hepatitis C no se recuperan completamente y tienen más probabilidades de presentar infecciones de larga duración. Tanto los pacientes que no se recuperan completamente de la hepatitis B como los que siguen infectados por el virus de la hepatitis C pueden acabar desarrollando hepatitis crónica y cirrosis hepática (la degeneración crónica de la estructura del hígado). Algunas personas con hepatitis B o C pueden también convertirse en portadores de por vida de estos virus y contagiar la enfermedad a otra gente.
Fuente: Kids Health.
Recomendamos también leer:
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- HEPATITIS A
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- HEPATITIS - Síntomas y duración.
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- HEPATITIS - Prevención





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