La crianza es una ardua tarea que deben enfrentar los padres diariamente. Darles protección y cuidado, pero a la vez estimular su autonomía son retos que se deben afrontar de la mejor manera para que en el futuro el niño sea un ser humano independiente, capaz de solucionar problemas y poder enfrentarse al mundo real.
Sin embargo, existen algunos casos en que los hijos no logran sentirse lo suficientemente autónomos y cuando ya son grandes tienen algunas complicaciones para concebirse como adultos y hacerse cargo de sus vidas.
“En el ciclo vital familiar se está dando un fenómeno nuevo, así como antes los padres podían enfrentar un ‘nido vacío’ cuando se iban los hijos, ahora pueden enfrentar un nido ‘lleno’ cuando los hijos no se quieren ir, aunque tengan 30 años, porque se encuentran muy cómodos con sus papás”, comenta el psicólogo docente de la Escuela de Psicología de la Universidad Mayor Claudio Boza.
El experto enfatiza en la importancia de la crianza para que esta situación, conocida socialmente con el nombre de ‘Síndrome de Peter Pan’, no se siga haciendo frecuente dentro de los hogares.
“El objetivo de la crianza es lograr que los hijos sean autónomos y felices, respetando el derecho del menor de ser cuidado y protegido todo lo que sea necesario. En este sentido, tratar al niño de acuerdo a su diferencia evolutiva es esencial, pero también hay que estimularlo a que pueda ‘pasar’ ciertas etapas, o ‘abandonar’ algunas cosas, como por ejemplo el chupete”, añade el psicólogo.
Según explica el docente de la Universidad Mayor, el término “Síndrome de Peter Pan”, no ha sido aceptado dentro de la psicología ni la psiquiatría, “porque ya había sido descrito anteriormente por el psicólogo Dan Kiley, aplicándolo a los hombres que no querían adoptar la identidad de padres, ya que se encontraban fijados en un rol de hijos o niños”.
Por lo tanto, más que referirse al Síndrome de Peter Pan, el experto recalca que “es importante entender que cuando nace un hijo, los padres deben redefinir su identidad, y por lo tanto, enfrentan una crisis. En este sentido, si alguien ha tenido carencias en su infancia, o ha sido tratado siempre como un niño sin ayudarle a desarrollar autonomía, se resistirá a asumir el rol de padre o madre, compitiendo con este niño que ha nacido”.
Claudio Boza agrega que se podría decir que “para llegar a ser padres, hay que estar en paz con los propios padres, de modo de poder identificarse sanamente con ellos y poder cuidar al propio ‘niño interno’, en vez de depender de eternos cuidados externos. Esto ayudará a criar a un hijo”.
Fuente: La Tercera.





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