La playa y el mar es para muchos la combinación ideal para refrescarse de las altas temperaturas del verano. Sin embargo, no es el lugar más adecuado para los bebés.
Su piel es tan delgada y delicada que a veces, a pesar de todas las precauciones, pueden quemarse incluso en sólo 10 o 15 minutos de exposición al sol.
Los más pequeños, por otra parte, no pueden beneficiarse de la protección de los bloquedores solares. Desde 1999, la American Academy of Pediatrics (AAP) recomendó no usar ningún tipo de bloquedores en la piel de los menores de seis meses.
''La razón es que la piel del bebé no está totalmente desarrollada y no está preparada para metabolizar y desechar los químicos, e incluso le pueden causar alergias'', explica el dermatólogo de Miami Alejandro Pedrozo.
Otro factor que hace más susceptible su piel es que aún no produce la suficiente melanina, el pigmento que le da color y provee cierta protección del sol.
A medida que el bebé crece, después del primer año, su piel madura y se hace más resistente, lo que no significa que haya que bajar la guardia con el sol.
''El sol es vitamina D de beneficio para los huesos, pero hay que ser muy cauteloso. A veces para los padres resulta normal hacer con los hijos lo que ellos hacen y que se parezcan en todo, incluso en el bronceado'', dice Pedrozo.
'Si la madre vive bronceada, le parece que su hijo está `muy blanquito' y se lo lleva con ella al sol'', agrega.
Pero basta con una quemada de sol severa en la infancia para que se dupliquen las posibilidades de una persona para desarrollar melanoma en la edad adulta, de acuerdo con la Skin Cancer Foundation.
Pese a todas las advertencias, la Fundación reseña un estudio que indica que un 54 por ciento de los niños se broncean o se queman al sol para el segundo verano de su vida y un 22 por ciento en el primero.
''Los niños no se deberían quemar al sol a ninguna edad, especialmente con todos los métodos de protección que existen'', destaca el doctor Perry Robins, presidente de la Skin Cancer Foundation.
Las quemaduras de sol son el resultado de la sobreexposición a los rayos ultravioleta, y hay que tomar en cuenta que hay radiación incluso en los días nublados.
Es posible que en un comienzo no se noten las quemaduras de sol en la piel porque el enrojecimiento puede tardar varias horas en aparecer y luego viene el ardor.
''Si se trata de una quemadura leve puede aliviar la molestia con un baño de agua fresca o aplicar un poco de la crema Aquaphor, que puede ayudar en el proceso de recuperar la piel'', indica Pedrozo.
''Si, por el contrario, la piel está muy enrojecida o tiene ampollas, lo indicado es llamar al pediatra para recomendaciones más específicas'', advierte.
De la importancia que los padres den al cuidado de la piel de los niños depende cómo estos, de adultos, se cuiden del sol.•
Fuente: El Nuevo Herald.
martes 14 de julio de 2009
Los bebés y las quemaduras solares
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