El ginecólogo es el encargado de guiarnos en los controles periódicos, detectar precozmente anomalías o alternaciones, contenernos en las crisis que atravesemos y derivarnos a otros especialistas en el momento que crea oportuno.
Por eso, al momento de elegir a este profesional, las mujeres solemos preguntarnos: ¿Tiene la experiencia suficiente para detectar enfermedades complejas? ¿Se mantiene actualizado? ¿Conviene elegir un ginecólogo o una ginecóloga? La doctora Ana Coll, Coordinadora de la Comisión de Relaciones con la Comunidad de Sociedad de Obstetricia y Ginecología de Buenos Aires (SOGIBA), nos proporciona una guía para que nuestra elección sea la mejor.
Criterios claves
Independientemente de la edad, sexo, experiencia y sistema dentro del cual ejerce el ginecólogo u obstetra, la doctora Coll destaca que se debe considerar:
- La idoneidad: una forma sencilla de hacerlo es asegurarse que el médico cuenta con la acreditación expedida por la autoridad competente que lo habilita a ejercer. A este aspecto formal se suman las características personales del médico, cuya preferencia será particular en cada mujer.
- Solicitar el asesoramiento de un profesional de confianza, como puede ser el médico de familia o el pediatra de los hijos. De este modo, hay un reaseguro de que los profesionales trabajan dentro de un servicio en el cual generalmente hay controles, reglas y normas de atención preestablecidas.
- Empatía con el médico: es un criterio más importante de lo que se piensa. Es relevante guiarse por los sentimientos que surgen en la primera o segunda consulta, en particular, observar si te sientes cómoda.
- Para las embarazadas, aunque no siempre puedan abordarse todos los temas en las primeras entrevistas, hay algunos que no se pueden pasar por alto, como en el caso de quienes tienen fechas de parto "conflictivas" (fiestas, vacaciones). Se debe cerciorar si el obstetra estará presente ese día o si ha implementado una estrategia alternativa (equipo, reemplazante).
Mitos
- Un consultorio lleno de gente donde hay esperar para ser atendido puede deberse a que el profesional es muy requerido por su idoneidad, pero también puede suceder que no sabe ordenar sus horarios.
- El hecho de que el ginecólogo solicite muchos estudios –a veces a requerimiento de la paciente- no significa que sea un buen médico: puede estar desorientado o puede intentar cubrirse frente a posibles demandas legales. Un médico con experiencia pide sólo aquellos estudios que necesita para confirmar su diagnóstico.
- El vínculo con el médico, ya sea varón o mujer, joven o con experiencia, parco o expresivo debe fundarse en la confianza, para que la mujer puede expresarse con comodidad y amplitud. Es importante que sepa escuchar y dar una respuesta más allá de lo estrictamente profesional.
Fuente: MSN Latinoamérica.





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