
Otros signos que nos darán la pauta de que ya está listo para empezar a comer pueden ser: el mantenerse sentado con ayuda, su interés por otros alimentos, ya no expulsa lo que tiene en la boca con su lengüita (fin del reflejo de extrusión), etc.
Para ir introduciendo las primeras papillas a la dieta del bebé, podemos tener en cuenta algunas de estas recomendaciones:
- Ofrecer primero el pecho, al menos hasta el año.
- Consultar con el/la pediatra de cabecera qué alimentos son los que nos recomienda para comenzar. Habitualmente se empieza con la manzana rallada, la banana pisada, el zapallo y la calabaza, la papa y la zanahoria, etc.
- Variar los alimentos cada 4 días, para poder controlar la aparición de posibles alergias o malestares.
- De preferencia, hacerlo por la mañana o el mediodía para ver la evolución del bebé durante el resto del día.
- También se recomienda la primera vez ofrecer solo unas 4 o 5 cucharadas, el segundo día unas 10 y a partir del tercer día todo lo que el bebé desee.
- Se deberá evitar los cereales con gluten (trigo, cebada, centeno o avena) hasta los 7 u 8 meses y luego ir agregándolos en pequeñas cantidades. El arroz y el maiz no contienen gluten, por lo que podrán incorporarse sin problemas desde el principio.
- También es aconsejable evitar grandes cantidades de alimentos con alto contenido de nitratos, como la espinaca, la remolacha, los espárragos, etc.
- Las carnes rojas, luego de los 9 meses junto a los cítricos. Estos últimos ayudarán a que el hierro se absorba de forma eficiente.
- Lo ideal es cocer los vegetales al vapor. No deberán condimentarse ni con azúcar ni con sal, pero puede utilizarse aceite de girasol u oliva.
- La textura de las papillas irá variando a medida que el bebé crezca: purés bien licuados al principio y luego de los 8/9 meses podrán ser pisados con tenedor asi quedarán pequeños trocitos dándole una textura más rugosa para así estimular la masticación.
- Otros alimentos que ya se sabe que provocan alergias son los lacteos y sus derivados, el huevo y el pescado, por lo que se recomienda incorporarlos luego del año, año y medio del bebé.
- Podrá ofrecérsele agua embotellada o hervida.
Es indispensable la buena higiene de los alimentos y de las manos que los prepararán, como así también la de los utensilios que se utilizarán para cocinarlos.
Como nosotros, ellos disfrutarán de poder experimentar con los alimentos, de alimentarse en un ambiente agradable sin distracciones y siguiendo una rutina adecuada (mismo lugar, mismos horarios, etc). Compartir la mesa familiar será divertido y adecuado, ya que estimulará su ser social y así aprenderá a comer.
Es importante respetar la saciedad del bebé, no forzarlo si ya está satisfecho o el alimento no es de su agrado. La idea es guiarlos para que vayan aceptando otros alimentos, no forzarlos a ello.
Julie





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