Saber respirar contribuye a liberar tensión y crear un estado de relajación adecuado, además la oxigenación mejora el estado de la madre y su bebé tanto durante el embarazo como en el parto.
Los ejercicios de respiración deben realizarse diariamente para conseguir un buen entrenamiento.
Durante el parto, debes realizar varios tipos de respiraciones según cada momento:
Respiración lenta y profunda
Se realiza entre contracción y contracción. Sirve para relajar y oxigenar el cuerpo entre esfuerzo y esfuerzo. Inspira profundamente por la nariz y espira echando el aire lentamente por la boca hasta que se vacíen tus pulmones.
Respiración superficial
Se realiza durante las contracciones cuando la dilatación es avanzada (aproximadamente cuando esta supera los 4 cm). Primero se deben relajar los músculos abdominales y mantener el diafragma en la posición más elevada posible. Se inspira profundamente por la nariz y se espira por la boca y a continuación en respiraciones cortas se vuelve a inspirar ahora por la boca pero tomando poco aire como a través de una pajita y se espira como cuando se sopla para apagar una cerilla. Con entrenamiento, podrás mantener este ritmo de respiración rápida durante unos 50 segundos.
Respiración para empujar
Se empleará cuando el bebé se dispone a salir: inspiración profunda y espiración, vuelve a inspirar profundamente para que baje el diafragma, ahora bloquea la respiración y empuja contrayendo los abdominales. De esta forma, los abdominales ejercerán presión sobre el útero de arriba abajo ayudando a expulsar al bebé.
Fuente: www.mujer.orange.es





1 opiniones:
En mi caso, el "truco" para tener un buen parto fue definitivamente la respiracion! fue fundamental!!!
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