En el primer mes de nacido tu bebé depende por completo de tus cuidados y aunque pareciera que aún está fuera de este mundo, él ya es capaz de percibir mucho de lo que pasa a su alrededor.
Puedes acelerar el desarrollo de los sentidos de tu bebé si lo estimulas desde que está en tu vientre, hablándole, cantándole, poniéndole música o alumbrando con una lámpara. De este modo cuando nazca no solo reconocerá tu vos, sino tendrá unos sentidos más desarrollados.
Normalmente, si bien al nacer los bebés solo ven a corta distancia y no distinguen detalles, al cumplir el primer mes comienzan a enfocar en un solo punto de su campo visual.
La distancia a la que debes colocar objetos que llamen su atención no debe ser más de los 35 centímetros. Al finalizar el primer mes es posible que tu bebé ya pueda seguir con la vista, el movimiento de los objetos. Por eso, los móviles que se cuelgan en la cuna son muy útiles para el desarrollo sensorial de los pequeños.
Los científicos han comprobado que lo que más atrae a los bebés de esta edad es el rostro humano o dibujos que se le parezcan. Sin duda, su imagen favorita es el rostro de su mamá porque es a quien más cerca tiene, sobre todo si recibe lactancia materna. No se sabe por qué, pero los menores de cuatro meses también son fuertemente atraídos por el color rojo.
Por otra parte, es posible que el bebé de un mes de vida ya reconozca la voz de su mamá y que lo demuestre girando la cabeza en dirección de su voz.
A esa edad su audición ha madurado y reconoce algunos sonidos. Si le cantabas una canción durante el embarazo, al escucharla ahora notarás que se calma y se comporta atento.
Además, tu bebé de un mes ya siente las caricias y sabe distinguir entre una agresión y la suavidad de unas manos amorosas. En cuanto al tacto y el olfato se sabe que a esta edad, el pequeño prefiere los olores dulces en lugar de los amargos y sabe distinguir el aroma de la leche de su madre.
Para estimular los sentidos de tu bebé no lo abrumes. Haz una rutina cada día. Por ejemplo, luego de bañarlo, hazle masajes suaves por todo el cuerpo con su crema, al tiempo que le hablas o le cantas.
Cuando esté lactando, cántale o relájense ambos con música suave. La clásica como la de Mozart o los sonidos naturales logran este efecto. Juega con él o ella. Los chinchines son juguetes útiles porque ayudan al bebé a desarrollar su audición y su vista si tienen muchos colores.
Tómate un tiempo cada día para estar con tu bebé sin hacer nada más que estimular sus sentidos. Háblale suave porque a esta edad ya es capaz de reconocer tu estado de ánimo por la forma cómo hablas y lo tocas.
Si percibes alguna irregularidad en su evolución, no dudes consultar al pediatra. Aunque no todos los niños se desarrollan al mismo ritmo, el retraso puede ser signo de un trastorno.
Fuente: La Prensa Gráfica.






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