Febrícula, vómitos, palidez, diarrea con sangre. Algunos de los síntomas de alerta. El Síndrome Urémico Hemolítico afecta en su mayoría a los más chiquitos, es por eso que la información es fundamental para preparar a las mamás para reconocer los síntomas con rapidez y acudir a la consulta médica.
La Argentina es el país que tiene mayor incidencia de esta enfermedad en el mundo, la cantidad de niños afectados anualmente es un número 10 veces más grande que en el resto de los países del mundo. El grupo más afectado son los chicos por debajo de los 5 años y la mediana, es decir, la mayor parte de los chicos afectados dentro de esta franja etaria está alrededor de los 22 meses. Ahora bien, puede haber algunos casos que exceden eso, hay chicos de 12 años, 15 años, pero uno de cada edad, no es lo común. En general, cuanta más edad tienen los chicos presentan casos más graves. Afecta también adultos pero en la Argentina no hay registro de adultos afectados.
Es importante tener en cuenta que nuestro país es un gran consumidor de carne y esta enfermedad es producida por la bacteria Escherichia Coli o por su toxina que está contenida en los alimentos contaminados.
La causa es esta bacteria que se llama entero hemorrágica porque produce en general diarreas con sangre y actúa también a través de su toxina. Lo importante de esto es saber cuál es el posible vehículo por donde puede entrar la bacteria. “Puede ser el agua que no esté potabilizada, puede ser la leche que no esté pasteurizada, a veces quesos que se producen con leches no pasteurizadas y la carne cruda es uno de los vehículos más importantes. Pero la carne cruda picada es importante porque si hablamos de un bife, tanto la bacteria como la toxina se mantienen sobre la superficie y mueren a 72° de temperatura, entonces cuando uno cocina un bife, al dorarse siempre pasa los 70° y se muere la bacteria o se desnaturaliza la toxina. En cambio, en la carne picada al mezclarse no se cocina toda igual y puede quedar la toxina o la bacteria en aquellas partes que han quedado poco cocidas. La gente debe estar alerta porque está prohibido tener carne ya picada en las carnicerías, aunque hay quienes no lo cumplen existe una ley que lo prohíbe. No es el caso de los supermercados, que están habilitados, ya que envuelven la carne en film sino de esas carnicerías que tienen la carne picada en bandejones a la vista del cliente; deberían elegir el trozo de carne que el cliente quiere comprar y picarla en el momento” afirma la Dra. María Gracia Caletti, Médica Principal del Servicio de Nefrología del Hospital Juan. P. Garrahan.
Leyes y algo más
Desde abril del 2000, el Síndrome Urémico Hemolítico (SUH) es una enfermedad de denuncia obligatoria, esto significa que todo médico que atiende un chico afectado está obligado a reportarlo al Ministerio de Salud, a epidemiología. Desde el año 2004 existe un Programa llamado Vigía de vigilancia epidemiológica del SUH que comprende 22 Unidades Centinelas en todo el país integradas por un nefrólogo, un epidemiólogo y un bacteriólogo. Estas Unidades Centinela funcionan en red y deben reportar al ministerio cada caso de SUH. Este procedimiento se hace a través del llenado de planillas especialmente confeccionadas en cada especialidad. A pesar de eso se denuncian aproximadamente la tercera parte de los casos porque los demás se internan en lugares alejados del país o en institutos privados que no están en la red, aunque debieran cumplir con la misma obligación de reportarlo. Los análisis de laboratorio en general se reportan al Hospital Malbrán, que es el laboratorio bacteriológico de referencia de todo el país. El Malbrán por su cuenta reporta todos los casos que analizan.
“Actualmente se considera que: cada caso de Síndrome Urémico Hemolítico es un brote, es como la cabeza del iceberg, tenemos un caso pero hay alrededor portadores de la bacteria o que han recibido la toxina pero que no lo manifiestan. De todas las personas que tienen el Coli en sí, que se contaminan, sólo el 10% presenta el Síndrome Urémico Hemolítico. No se enferma el que quiere sino el que puede. Incluso estando en contacto con la bacteria puede no padecerlo y ser portador por un tiempo limitado. Se está estudiando ahora, pero se calcula que una persona puede ser portadora entre 4 y 7 días y puede producir el contagio de persona a persona. Este tipo de contagio puede producirse por falta de higiene al ir al baño y no lavarse las manos con agua y jabón, por ejemplo. O por lo que se llama la contaminación cruzada, entre la carne cruda y la comida que después uno va a consumir, esto es, usar el mismo cuchillo o poner en la heladera las zanahorias o el tomate encima de la carne cruda. Es la cabeza del iceberg, entonces actualmente se intenta detectar el caso y aislar a los familiares para averiguar, por lo menos, si tienen el germen, eso se hace sobre todo en los jardines de infantes”, explica la especialista. Además, existe una norma nacional que sostiene que si un niño en un jardín presenta Escherichia coli en la materia fecal, no puede volver al jardín hasta no tener dos cultivos negativos sucesivos. Es fundamentalmente para proteger a los demás niños.
Síntomas, consecuencias y tratamiento
Los primeros síntomas que una persona puede presentar son malestar, febrícula, vómitos o diarrea. La diarrea acompaña casi el 100% de los casos, la mayor parte con sangre. Según la Dra. Caletti, “por eso en general cuando se pregunta si la mamá consulta al médico, yo diría que casi la totalidad porque ¿qué mamá se va a quedar con un hijo que tiene diarrea con sangre, sin consultar con el pediatra? Pero hay casos, aunque en realidad muy pocos, en que el bebe tiene malestar, febrícula, algunos tienen un poco de resfrío y parece un cuadro gripal y eso hace que la madre tarde un poco más en consultar. Lo que produce esta enfermedad es: destrucción de los glóbulos rojos, entonces produce una anemia hemolítica y se ve, provoca palidez. Muchas madres cuando el chico no tiene diarrea con sangre consultan por palidez porque de golpe lo ven como blanco, medio amarillento.”
La enfermedad provoca fundamentalmente, como su nombre lo indica, Síndrome Urémico Hemolítico. Síndrome porque es un conjunto de síntomas y signos que no configuran la enfermedad. Urémico porque produce insuficiencia renal y aumenta la urea, y hemolítico porque destruye los glóbulos rojos y produce anemia. El cuadro fue descrito en el año ‘55 por Gasser en Suiza y en nuestro país lo describió el Dr. Carlos Gianantonio que llevó a cabo los primeros trabajos en la década del ’60.
El diagnóstico lo hace el pediatra a través de la interpretación de los síntomas, no hay un estudio específico que lo detecte. Si hay deposiciones con sangre, lo normal es ordenar el cultivo y es conveniente, hasta no tener el resultado del cultivo, no recetar antibióticos porque en caso de efectivamente tratarse de una infección por Escherichia coli enterohemorrágica, la medicación está contraindicada dado que podría agravar el cuadro. El resultado del cultivo puede tenerse en 24 horas.
“No hay un tratamiento específico para la enfermedad, lo que hacemos los pediatras es si el chico tiene diarrea, darle líquido por boca en cantidades adecuadas para evitar la deshidratación. En general, cuando el pediatra sospecha que se trata de un Síndrome Urémico Hemolítico siempre interna al paciente porque no se puede predecir cómo va a ser la evolución de la enfermedad. El promedio de la internación es de una semana a 10 días y dura un poco más si al niño hay que dializarlo. Se dializa aproximadamente al 50% de los pacientes afectados y eso tiene que ver con el grado de compromiso renal que tienen. La diálisis es un tratamiento conservador en el sentido que permite aportarle nutrientes por si el chico vomita o no tolera alimentos ni bebidas, con eso nos aseguramos que tenga aporte de azúcar y nutrientes y que elimine las toxinas corporales que no puede eliminar por orina”, explica la Dra. Caletti, Investigadora Independiente del Consejo de Investigación del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
El SUH es la primera causa en nuestro país de insuficiencia renal aguda en lactantes y es la segunda causa de trasplante renal en edad pediátrica. Durante el 2005 hubo 464 casos denunciados en el Ministerio pero si consideramos que esa es la cabeza del iceberg, entonces deberíamos pensar que probablemente hubo más de 1100 casos.
El SUH tiene una mortalidad, en la etapa aguda, actualmente de un 2 o 3% dependiendo de la gravedad de la enfermedad. Esto significa que el 95 a 97% de los chicos se van de alta. Después comienza el tratamiento que se llama ambulatorio, del resto de los niños, el 60% aproximadamente se recupera totalmente, un 5% llega al trasplante en edad pediátrica, adolescente o un poco más grande y el 20 a 25% de los pacientes quedan durante toda la vida con cierto grado de compromiso renal o hipertensión o pueden perder proteínas por el riñón que les obliga a cumplir dietas con bajo contenido de proteínas y/o comer sin sal. De acuerdo a cuál sea la situación clínica, el seguimiento varía pero en general se hacen controles periódicos, en los hospitales pediátricos se siguen hasta los 18 años todos los pacientes que han padecido el Síndrome Urémico Hemolítico. A estos pacientes después del alta se los cita a los 15 días y al mes, después una vez por mes hasta el tercer mes, luego a los tres, seis y nueve meses y al año. Y finalmente, si quedó con alguna lesión se lo citará cada 4 ó 6 meses y sino una vez por año.
Prevención y política de Estado
“La prevención entonces, si tenemos en cuenta cómo se transmite, sería cocinar bien la carne, la carne picada no comerla si hay juguito rosado sino que debe estar bien cocinada, la leche debe estar pasteurizada, uno debe tomar marcas que estén pasteurizadas y sino hervirla 5 minutos, y usar agua que sea potable no sólo para lo que va a beber sino también para lavar las verduras. En ese sentido, puede ponerle dos gotas de lavandina cada litro de agua para transformarla en potable y con ella lavar bien las verduras y la fruta que va comer crudas. Se recomienda no dejar alimentos fuera de la heladera por más de 2 horas. Extremar todas las medidas higiénicas, es decir, lavarse las manos y lavar los utensilios y la zona utilizada de la mesada de la cocina con agua caliente y jabón después de manipular carne cruda. Es importante también cuando uno va al baño, lavarse las manos con agua y jabón, lavar los cuchillos con agua y detergente después de cortar carne y prestar atención al acomodar la carne en la heladera, que la carne quede aislada del resto para evitar la contaminación”, enumera la médica.
Existe por último, una última forma de contagio que es a través de las piletas de natación, es decir, por agua ingerida en las piletas de natación. Es importante no disminuir el contenido de cloro de las piletas porque los natatorios públicos deben ser lugares muy seguros y la baja en el nivel de cloro permite el aumento de las bacterias.
Actualmente salió en varios medios de comunicación la posibilidad de la presencia de la bacteria en los perros. Según la Dra. Caletti, “es importante aclarar que es un tema que está absolutamente a nivel de investigación, no hay publicaciones científicas concretas sobre el tema. Están estudiando en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) de Castelar el tema de las mascotas, no se sabe si lo tienen algunas o realmente son portadoras. El ganado en pie se sabe actualmente que el 40% está infectado con Escherichia Coli. Me parece que no hay que confundir a la gente con nuevos datos cuando conocemos perfectamente las vías de infección en nuestro país actualmente”.
Antes de concluir la doctora se permitió evaluar la situación en nuestro país: “El alimento sano debe ser una política de estado, el Estado debe preocuparse de que la gente pueda comer alimentos sanos y no que la gente esté siempre pendiente si se infecta con el Coli o no. Nosotros estudiamos toda la cadena epidemiológica y vimos todos los posibles puntos de intervención: Uno, a nivel del ganado en pie, Dos, a nivel del faenamiento con el cumplimiento de las normas y la supresión del doble Standard, tres, el control del cumplimiento del Código Alimentario y cuatro a nivel de la comunidad mediante campañas de educación para prevenir el contagio. El SENASA sólo interviene cuando la carne pasa de una provincia a otra pero no tiene poder de intervención y eso requeriría modificar algunas normas y tratar de aplicar bien las que existen. A nosotros nos queda la campaña de prevención a la comunidad y en ese sentido el programa de ustedes me parece muy útil porque enseña a la gente qué es la enfermedad, cómo se previene, y cómo se evita”, concluyó.
Dra. María Gracia Caletti
Hospital Juan P. Garrahan
Fuente: "Mamás en alerta" en Sentir y Pensar.





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